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29 de junio de 2009

A mi alma gemela.

A veces quisiera que tus canciones fueran para mí, cada palabra, cada pedazo de corazón que dejas en las estrofas y en los sonidos que a diario llenan mi oído con la fantasía de lo que alguna vez fue.

Hoy estamos perdidos, distanciados, nos desvanecimos sólo así, en el vacío de lo absurdo porque así fue nuestra historia, escrita en la frialdad de lo irreal, de lo que no existe y de lo que nunca pudo ser, ni podrá ser.

Sólo gracias por haberme dado la oportunidad de conocer a ese ser tan mágico que habita en tu alma tan grandiosa, por tu espiritualidad, por la tranquilidad que transmitiste a mi persona con cada una de tus mágicas palabras.

Siempre fuimos esas almas gemelas que nunca pudieron coincidir en ningún lugar del universo, en otros tiempos tal vez, pero muy pasados, arrastrar historias pasadas a las nuevas vidas no permite avanzar al alma hacia donde realmente quiere ir, ni da ninguna libertad.

Como te escribí la otra vez, eres libre, completamente libre, gracias por todo lo que ya te dije renglones arriba y te deseo lo mejor, que encuentres lo que estás buscando… te amé, en algún momento de todos esos que construimos juntos, sentí amarte…

El llamado

Soñar es pasar por diferentes estados de ánimo, es desquitar tus más profundos enojos con la vida y con los otros, es dejar fluir tus más intensas pasiones, abrir la caja de los temores y dar rienda suelta a los terribles fantasmas que te aquejan, que te atormentan, a las culpas, los orgullos, las alegrías y los deseos, así es soñar.

Que alguien te hable en sueños es escuchar el pensamiento de otros, aquello que no se atreven a comunicarte no sólo en persona sino tampoco por otros medios, es conectar tu mente con la de alguien más, adentrarte en ella y buscarte a ti, encontrar el espacio que en ella ocupas y cómo te ve, cómo te percibe, qué tanto te ama o qué tanto te odia, si te extraña, si te quiere cerca. Unir los pensamientos con otra persona mediante los sueños es invocarse uno al otro, es llamarse en sueños mutuamente, decirse te necesito sin comprometerse pero al mismo tiempo actuando, y funciona por más que alguno de los dos se oponga a ello, funciona. Los sueños no mienten, nunca mienten, ante ellos nadie, ninguna persona puede negarse, es por eso que se escriben en el inconsciente, porque ordenan, nos llevan a tomar decisiones, a actuar.

Nos llamamos y ahora estamos escribiendo una segunda parte en esta historia ¿Seremos tan necios como para no entender que nuestros pensamientos están ligados? ¿Seremos tan tontos como para dejarnos ir nuevamente? Esperar es lo que nos queda, escuchar con paciencia qué es lo que nuestros sueños nos quieren decir…

¿Alguna vez te han hablado en sueños?

Es como si estuvieras viendo la realidad que a diario se te presenta frente a tus ojos, puedes percibir personas, movimientos, colores, texturas, sonidos, sentir, respirar el aire espeso de la ciudad, escuchar cómo pasan los coches y dejan una estela de sonido que cuando aún no desaparece ya hay otra que le sigue. Así son también las olas del mar, al reventar la primera inmediatamente viene la que sigue y el cuento es interminable, poco tiene que ver una cosa con la otra pero al final sí hay una relación, el paso del aire por el cual viaja el sonido y permite que llegue a tus oídos para que puedas escucharlo.

También esa sensación que acaricia tu piel sólo que una es más agradable que la otra, pues tiene la brisa del agua salada que aunque es poco agradable por la arena que se pega a la piel por el sudor del cuerpo pero aún así permite que haya destellos en los granos de sal que reflejan la luz del sol.

La otra por el contrario, es una sensación de ahogo, de asfixia, como cuando el coche va avanzando a toda velocidad y tú asomas la cabeza y el aire no te deja respirar no sólo porque golpea abundantemente sobre tu cara hasta saturarla, sino porque se respira humo, contaminación, gases malignos que no te permiten hacer ese acto tan natural que es respirar.

La respiración no es sólo una función vital y natural del cuerpo, lo es todo, aquello que te permite regresar a la calma tras un momento de desenfreno, enojo, aquellas veces en las que explotas y arremetes contra todo y contra todo, ahí te conviertes en torbellino, arrasando con todo lo que está en tu camino sin importar la destrucción que vayas dejando a tu paso, cuando regresa la calma, la respiración se hace pausada, pasas de bufar a algo tan leve que apenas te das cuenta que la llevas a cabo, tu pecho se expande y distiende para dar paso a la relajación, a la tranquilidad, es como haber llegado al lugar en el que querías estar, en el que te sientes seguro y tranquilo.